El Romanticismo de Joaquín María Arnau y el palacio de Ripalda
A finales del XIX se da un movimiento arquitectónico valenciano alentado por la construcción de los grandes ensanches de la capital y la demanda incesante de nuevas obras, impulso constructor que se alargaría hasta los años 20 del siguiente siglo. En este periodo surgen grandes arquitectos plenamente imbuidos del ambiente romántico y bohemio, los del art nouveau y el eclecticismo parisino, creando una nueva ciudad de avenidas y bulevares, paseos, jardines, farolas de hierro y bellas fachadas llenas de detalles vegetales, balcones de forja y puertas de madera labrada. Este espíritu ‘parisino’ de la ciudad nueva se combina fuera de ella con el romanticismo exótico y medieval, sacado del historicismo decimonónico, las operetas, las novelas y el regionalismo político. 


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Uno de los arquitectos destacados de nuestro historicismo local fue Joaquín María Arnau Miramón. Es recordado sobre todo por el añorado palacio de Ripalda, construido por 1890 y uno de los edificios más bellos y pintorescos de la ciudad. El desarrollismo de los años 60 lo arrasó a cambio de un bloque de viviendas. Aún persiste la falsa leyenda de que fue trasladado piedra a piedra a otro país, pero en realidad sólo quedan fotografías.
Sin embargo, quedaron también edificaciones hermanas, posiblemente del mismo autor aunque los archivos familiares del arquitecto se hayan perdido y sea difícil certificarlo.





